lunes, 29 de julio de 2013

EPISTOLARIO TRASATLÁNTICO (II)

[...] como yo madrugo estoy a punto de poner un poco la radio y dormir, aunque con esta flama es difícil. No recuerdo veranos (sobre todo las noches) tan calurosos desde hace tiempo...

El caso es que antes de acostarme quería darte las buenas noches, que en Minero son buenas tardes, y decirte que había olvidado por completo el blog de la asociación, y aunque me ha costado encontrarte (las chiquitanas son más activas que vosotras) me ayuda a hacerme una ligera idea de cómo son las cosas.

Un beso prolongado y oscuro y eterno, como el silencio de los poemas de Gil de Biedma.



[...] No sé si os hebéis enterado, pero ha sucedido una tragedia. Un tren ha descarrilado en Santiago de Compostela y han muerto (por ahora) más de treinta personas.

Mañana te escribiré más prolongadamente.

Cuídate mucho.

Beso de luto.



[...] Hola querida, lamento decirte que mi día hoy ha estado más ajetreado de lo que pensaba, corrigiendo comentarios de texto y preparando un examen para mañana a mis pequeñuelos de 1º de ESO. No he logrado encontrar un hueco para escribirte con tranquilidad. Prometo hacerlo mañana.

Ya van ochenta muertos en el accidente de Santiago. Pero el tratamiento de los medios es sencillamente vomitivo: enseñan imágenes de los muertos y heridos sin ningún pudor, incluso la propia imagen del tren descarrilando, las grabaciones de la voz del maquinista (al que se le está haciendo un linchamiento injustísimo), desvelando el nombre e historia de algunas víctimas... todo un ejemplo del morbo más indigno.

Mañana te escribo. Hoy ya estoy harto (no de ti, querida, espero que lo entiendas).

Sigue disfrutando de tu experiencia, que ya estás en el ecuador.

Besos.



[...] ¿Cómo estás bolivianita? Si no me equivoco, este finde andas de pingoneo por ahí, verdad? Haces bien, es lo preceptivo cuando se vive una experiencia como la tuya. Guarda las imágenes en tu retina, además de en la tarjeta de memoria de la cámara, claro.

Espero que entiendas que guarde el humor para la semana que viene. ¿Me lo perdonas? ¿Sí? Qué buena eres...

¿Os han contado algo vuestras compañeras sobre los disturbios en Perú? En el segundo aniversario de la llegada al gobierno del presidente Humala, el pueblo protesta en la calle por la corrupción y la falta de participación ciudadana. No sé por qué, pero me parece que un mal que es generalizado se canaliza en forma de protestas de manera muy distinta en unos países y en otros: cuanto más "desarrollado" es un país mayor es su capacidad de tragar mierda. Aquí, mientras existan Cristiano Ronaldo y Messi por un lado, y bares abiertos por otro, no hay riesgo de revolución.

Sin abandonar tu continente de adopción, el jesuita Papa Francisco anda liándola parda en Brasil. Y he resaltado a propósito lo de "jesuita" (alguna vez te he hablado del poder de esta orden, de su influencia y sus capacidades) porque de no tener esa filiación dudo que otro pontífice se atreviese a llevar a cabo la revolución que se propone este hombre: en su empreño de reconvertir la Iglesia en apostolado de los pobres, ha llamado a la juventud a la rebelión contra la falta de oportunidades, diciéndoles que los obispos tienen que estar con ellos en la lucha callejera. Y para colmo habló anoche de la necesidad de un estado laico. Winds of change, que cantaban los Scorpions.

En nuestra maltratada piel de toro nihil novum sub sole. Sigue el descaro y la desvergüenza,que han llegado a extremos que no podíamos esperarnos. La última es que el gobierno da por perdidos los 36.000 millones de euros (una cifra que se tiene que poner con una mezcla de números y letras, de lo contrario sería incomprensible) que le prestaron a la banca. O dicho de otro modo: TODOS los españoles hemos perdido la cantidad equivalente a los recortes de sanidad, educación y dependencia para refinanciar el chiringuito de los hijos de puta responsables de la crisis. Pero no pasa nada. No nos pilla de sorpresa.

Por último, en lo referente a las novedades en la investigación del descarrilamiento del tren de Santiago, cada vez está más claro que al maquinista no lo salva ni un viaje a Lourdes. Tanto la empresa RENFE como los medios de comunicación lo presentan como único responsable. Sin embargo, se habla de la posibilidad de que hayan fallado los sistemas de seguridad y, lo que parece más importante, la conveniencia de achacar las culpas al factor humano para no perder las concesiones de RENFE en el extranjero, cuyos contratos le obligan a no presentar accidentes en diez años...

Espero noticias tuyas.

Besos caniculares.

Domingo.


P.D.: Habida cuenta de que mi fama llega allende el océano saluda a todo el grupo de mi(s) parte(s)


martes, 23 de julio de 2013

EPISTOLARIO TRASATLÁNTICO (I)

Uno no puede evitar ver ficción donde no la hay, o lo que es lo mismo, equivocar los difusos límites que separan lo que es real de lo que se inventa. Quizá no sea verdad que extraigo noticias de correos. Puede que sólo me invente a quién contarle las peripecias de un verano atípico (¿hay alguno normal?); o puede que sea otro subterfigio para el recuerdo, la memoria tiene cada cosa...:

"[...]no me extraña que encuentres algo de desorganización. Aquí, en el primer mundo, por el contrario, todo está muy bien organizadito. Fíjate que hay un señor, tesorero de un partido él, que se ha pasado veinte años apuntando pacientemente todos los dineros que constructores y empresarios donaban a los amigos de ese mismo partido. Y ahora, como ya no son sus amigos, se los ha enseñado a un periódico, y por ende a toda España. Ah, y también a un juez. Así nos hemos enterado de que el señor que ahora manda aquí, cuando también mandaba, pero un poco menos, cobraba un poquito más. O mucho más. Pero no pasa nada, porque esto es España: estamos organizaditos, pero pasar, pasar, nunca pasa nada.

Yo, por mi parte, voy bien con las clases. Algo aburrido y cansado, pero nada grave.

Besabrazos. A lot."


"[...] Me cuentas poco sobre tus experiencias. Te pido que hagas un esfuerzo y que no me dejes con la informatio interrupta. Las cosas a medias, ya sabes, dejan un sabor incompleto. Y lo bueno, si breve, corto.

Sí que me cuentas que yo te cuente acerca de las cosas que aquí pasan y que no os llegan. No sé, qué quieres qué te diga. A lo mejor eso os ahorra ciertos disgustos. La situación de nuestra maltratada tierra no invita al optimismo, sino más bien a la pena y al desarraigo. ¿Seguro que no quieres quedarte en América? Mira que ahí andan desarrollándose, y eso siempre es un nido de oportunidades...

La actualidad se polariza en torno a una única figura y un único nombre. Ahora este señor es mucho más famoso que la semana pasada (y por ende también lo somos un poquito todos), ¿sabes? Porque salimos en la portada de los periódicos de todo el mundo. Pero de todo, todo. Menos de Bolivia, claro. Es un rollo muy chulo, con un nuevo giro argumental cada día. Un poco como Los Soprano, o algo así. Los de la ventanilla de al lado ya han pedido al señor que manda en el país que se largue, porque ya gana bastante para además ir cogiendo lo que no es suyo, que eso está muy feo, que le van a hacer una moción de censura en cuanto se les ponga a tiro; pero que ahora no, luego después de las vacaciones, si eso. Y lo cierto es que él, el señor que manda, digo, va muy a lo suyo, hace que no escucha, pero a mí me da que sí, aunque con su habitual cara de extrañado nunca se sabe. Y es un hombre fuerte, porque el no cede a losh chantajesh ni lasshh preshionessshhh.

Por otro lado hay a quien esto le viene bien. Al señor alto que sale en los billetes, por ejemplo, porque ya no se habla tanto del chiringuito que montó el marido de su hija, que lo tuvo que cerrar porque ya iba demasiado bien y los demás se enfadaban, que es que son unos envidiosos en este país de envidiosos.

Unbesohastaelpróximoparteadiósytequieromuchocomolatruchaltrucho."


"[...]¿Recuerdas el señor ése que manda tanto aquí? Sí, mujer, ése que se echó una novia alemana, con tan mala suerte que cogió a la más mandona y tacaña. Aunque claro, arreglada a él... qué podía esperarse. Si ya lo decía mi abuela, que no se puede ser feo y delicado... Pues el señor ése, digo, que la gente se metía con él un huevo, que si pasa de todo, que si no nos dice esto, que si no nos explica aquello... y no, fíjate: ha demostrado ser un muchacho educado y con principios, que ha dicho que en menos de un mes va a ir al bar donde se reúnen los malos que se meten con él y su pandilla y va a explicarles muy claramente...lo de.. bueno, la verdad es que no se sabe muy bien lo que va a explicar, pero que ese señor dé una explicación (aunque sea de mentira) ya es un paso adelante.

Aunque algunas veces yo no entiendo muy bien lo que hacen. Ahora han privatizado el sol. Y tú te preguntarás cómo es eso posible. Y haces bien, chica lista, así me gusta. Pero es posible: impuestazo del quince al que tenga placas solares y genere su propia electricidad. Yo creo que lo hacen para que no se diga que solo ayudan a los bancos. Hay muchas otras empresas que necesitan de su ayuda para seguir siendo ricas. Ahora que, ya puestos, que privaticen también el que me da calor a mí, cojones.

En otro orden de cosas, y aunque sé que a ti no te gusta mucho el fútbol, te lo cuento porque me da penita: el entrenador del Barça, Tito Vilanova, ha dejado el equipo porque se le ha reproducido un cáncer. ¿Te acuerdas que salía en la tele que había ido a NY a curarse? Pues se ve que no, que la cosa sigue. Una lástima.

Cuéntame de ti cuando/cuanto puedas.

Besos. Besos y abrazos. Besos, abrazos y achuchones.

Domingo."·


martes, 25 de junio de 2013

CONSEJOS VENDO

Aquellos que me conocen saben del desprecio que me producen los moralistas, de cómo huyo de cuantos pretenden convencerme de que su estilo de vida es magnífico y saludable o de que debo mudar mis hábitos y comportamientos en virtud de no sé qué teoría salutífera. Saramago decía que estaba harto de que le dijesen que debía hacer ejercicio, cuando nunca había escuchado recomendar a un deportista que leyese un libro.

Lo cierto es que el mundo está lleno de talibanes del "bien faire" que se arrogan la potestad no sólo de juzgar tu comportamiento (que al fin y al cabo se me da una higa) sino de darte el coñazo insistentemente para que les hagas caso, y te adaptes a los parámetros que la sociedad respetable considera como ídem. Como si uno careciese de elementos de discernimiento y herramientas propias para construirse su propia escala de valores y actuar en consecuencia. Sin embargo, a veces uno recibe palabras que le reconcilian con el mundo, y con los seres que lo habitan. Palabras que te hacen todo más fácil, más comprensible, más llevadero, y que (aun siéndolo) no te suenan a reproche; más bien te hubiera gustado pensarlas a ti primero. Por eso transcribo las que he recibido hace poco, palabras de alguien que está lejos y me quiere, a su modo.

"[...] Debes salvarte con la literatura. Vuelve a leer, hártate de leer. No malgastes la vida en conversaciones absurdas con tipejos absurdos y olvídate de las noches que no sean inolvidables. Empieza a contemplar la posibilidad de un exilio interior, sé un Aleixandre sampedreño. Y sobre todo escribe, como recuerdo que hacías no hace tanto tiempo, como en Madrid: cómprate tu botella de vino, ponte tu música jazz y dale duro... Así en menos de lo que te esperas, en apenas unos meses, volverás a ser el mismo, el de entonces; aquel de quien yo me enamoré". A veces da gusto recibir consejos. Y ser obediente.


viernes, 21 de junio de 2013

UNA DÉCADA PRODIGIOSA

Mi biblioteca, como algunos lectores ya sabrán, porque me refiero a menudo a ello, es un totum revolutum que más de una vez ha amenazado con fagocitarme, de donde saco la idea de que tiene una vida propia, o cuando menos cierta conexión profética que gusta de aliarse con el destino para modular a su antojo mi comportamiento (y no solo el lecturario). Tanto es así que en los últimos tiempos me acerco a ella sin idea de lo que voy a leer: es la propia biblioteca quien me escupe los libros a la cara, y claro, ¿que puedo hacer yo contra tan maligna pulsión? Esta mañana ha vuelto a suceder. Para bien, en principio. Después de algún considerable tiempo (siempre demasiado) volvía a leer poesía. Acaricié el lomo de varios poetas dispares que se abigarran en la estantería sin más orden ni concierto que el de su propio arbitrio (la biblioteca tiene conciencia, pero no es escrupulosa, y entiende de mestizajes): Blas de Otero, Rimbaud, Gerardo Diego, Petrarca... y como por azar, aunque yo sé que no es así, llego a un libro de la editorial Hiperión de inconfundibles tapas anaranjadas, algo ajadas por el tiempo. Es un libro de Benjamín Prado, "Ecuador (poesía 1986-2001)". Lo abro con la certidumbre de que sus palabras, como siempre han hecho, despertarán en mí esa mezcla de admiración, sorpresa y envidia a la que el novelista, poeta, ensayista... me obliga en cada lectura. Pero no puedo pasar de la primera página. Quedo anclado en la fecha de adquisición: enero de 2003. Más de diez años. Una década. Durante la carrera yo había tenido como `profesor al poeta Antonio Jiménez Millán, y gracias a él conocí a Benjamín Prado personalmente (un estrechar la mano, un par de frases corteses) y como escritor (su primera novela, "Raro", sus ensayos "A la sombra del ángel" -que cuenta sus trece años junto a Rafael Alberti- Y "Los nombres de Antígona", su poesía...). Luego vendrían otros libros y otros encuentros, pero me interesa quedarme en ese 2003 y en ese deslumbramiento. Porque el tiempo nunca guarda la costumbre del azar. Son diez años en los que podría cifrar el nacimiento de mi conciencia a través de los acontecimientos que han ido jalonándola. Y que bien pensado, es más o menos la historia de todo quisqui. Pero como es la mía, es la que más me importa. Egoísmos que tiene uno. Fin de carrera, mundo laboral, tres cambios de residencia y tres ciudades, cinco libros publicados, amores y desamores, familia que crece (y decrece, ley de vida) algunos aprendizajes más y muchos errores repetidos. Más de 3700 días que se han ido agarrando y despegando de las que fueron mis distintas pieles. Muchos besos (muchísimos) y muchos versos (aún más)que encerraron en su momento el sabor de una ilusión y, en no pocas ocasiones, acabaron derramando en mi boca la hiel del fracaso. ¿Como pueden haber pasado diez años desde que compré este libro? ¿Cómo ha transcurrido entre ese momento y éste, en que lo sostengo entre mis manos, una década prodigiosa?

miércoles, 15 de mayo de 2013

TACÓN DE AGUJA

Mantener la capacidad de sorpresa intacta significa no desvincularse nunca del niño que alguna vez fuimos, o lo que viene a ser lo mismo, permanecer expectantes ante la vida y alerta ante todo aquello cuanto pueda enseñarnos algo. A los que, en mayor o menor medida, consentimos en hacer a los demás partícipes de lo que escribimos esta sorpresa (con demasiado escasa frecuencia, a veces) nos explota en la cara cuando otros nos descubren aspectos que desconocíamos de nuestra propia obra. Algo parecido es lo que me sucedió ayer. Se celebraba un encuentro con lectores en la librería Nobel, de San Pedro Alcántara. En la comida previa al acto, la persona encargada de moderar la charla me hizo ver cómo casi todos los personajes de mi última novela, Y cuando vuelva será como si viniera, son seres vacíos en una permanente búsqueda de algo que los llene. Ciertamente ese motivo, que podría extrapolarse a tantos personajes de la historia de la literatura (y si me apuran a cualquiera del mundo sensible)no se encontraba entre los objetivos que yo perseguía a priori; si bien en un primer momento me preocupó el no haber sabido transmitir lo que pretendía, pronto, tras transitar uno de los temas fundamentales del libro, la teoría del tacón roto (cómo los pequeños detalles nos cambian la vida)reparé en que también existen los tacones de aguja, aquellos que escarban indiscriminadamente buceando en las profundidades del espíritu en busca de respuestas que, en la mayor parte de los casos, se formulan contra preguntas nunca hechas. Hay lectores que son como un tacón de aguja, y que al clavarse y diseccionar un libro te sitúan frente a una proyección de ti mismo (o de tus personajes, que en este caso la diferencia es mínima)que no esperas, que desconoces. Y que puede incluso asustar. Los tacones de aguja son los más peligrosos, y es que no podemos olvidar la fascinación que desde siempre han despertado a todo aquel que tiene un mínimo de erotismo en las venas. Los tacones de aguja llegan donde tú, que no te has puesto un tacón en la vida, no hubieras llegado, ni sabrías llegar. Pero enseñan mucho. Ya he dicho que a veces incluso lo que no querrías aprender. Por eso yo procuro cuidarme de los lectores que me dicen cosas de mis libros que ni yo mismo sabía. Porque les tengo miedo a los tacones de aguja.

viernes, 22 de marzo de 2013

Un año es mucho

Según para qué cosas, un año puede ser considerado una eternidad, o un fugaz instante, quién sabe. Para publicar entradas en el blog, sin duda es demasiado. Si hiciésemos caso de la anterior vez que escribí, podríamos deducir que estaba tumbado en el sofá sin hacer absolutamente nada. Y no es del todo cierto. Sí lo es que la pereza me ha podido, y bastante. En los últimos doce meses distintos acontecimientos, felices y no tanto, han jalonado mis días. De ellos sólo me apetece destacar la publicación de mi última novela, cuya lectura recomiendo encarecidamente a todos (claro, qué voy a decir yo, padre de la criatura). El resto me los guardo para mí. Prometo escribir con más regularidad. Al menos como método de supervivencia. No es poco.

jueves, 29 de marzo de 2012

LA PEREZA

En un día en el que se espera que mayoritariamente la gente huelgue, es decir, no trabaje, la idea que me pasa por la cabeza no tiene que ver con el porqué de este comportamiento. Dejo para sesudos analistas, destacados politólogos y agudos tertulianos el honor de ese descubrimiento. Yo pienso en las bondades de la vida contemplativa.

Identificada erróneamente con el recogimiento monástico cristiano, es en realidad el filósofo judío Filón quien habla por vez primera de los ascetas que se dedican seis días de la semana a la contemplación y el séptimo a la interpretación alegórica de textos sagrados. Lato sensu, y merced a algunos profesores chisposos, el concepto se ha asociado a la vagancia estudiantil, esto es a no hacer nada.

Algo que siempre me ha molestado sobremanera es perder el tiempo, y sobre ello hablé en mi último post. Quiero decir que todos deberíamos aprovechar cada momento para recrearnos en aquello que nos ocupe, bien sea obligatorio o escogido voluntariamente. Y esa extraña raza de personas que disfrutan y se regodean no haciendo nada han provocado históricamente en mí no sólo desconfianza sino incluso desdén, cual parásitos de la felicidad, improductivos vagos de solaz propio. No estoy hablando de esa rémora de la moral juedeocristiana que es la cultura del esfuerzo y el trabajo. No. Es otra cosa.

Me sorprendo, pues, queriendo tumbarme en mi sofá para pasar horas mirando al infinito color crema de mis paredes.Vagueando. Yo, que siempre, había creído que mi pecado capital era la lujuria. Siento pereza. Curiosamente, no es la astenia. LO repito. Es otra cosa.

Ah, una curiosidad etimológica: huelga es el sustantivo derivado del verbo holgar, que comparte raíz con su primo folgar, que significa tener ayuntamiento carnal. Follar y no trabajar. Ea.