sábado, 15 de enero de 2011

LA FELICIDAD EN LOS DEMÁS

Dicen que cuando regalas, acabas tú siendo el regalado. De un modo similar, opino que alegrarte con las cosas buenas que les pasan a tus amigos denota una suerte de generosidad que habla a las claras del cariño que despiertan esas personas en uno. Y contarlo de forma pública implica hacer partícipe al resto de la gente de tu alegría, como si se multiplicará exponencialmente en los otros. Además, es menos vergonzante y de mejor gusto que contar lo bueno propio.

En las últimas semanas han venido sucediéndose algunos acontecimientos felices para mi gente cercana, de los cuales he disfrutado con sano regocijo. Alguien a quien amé mucho (lo cual significa, obviamente, que aún amo)consiguió su objetivo de enseñar español en el extranjero, tras una procelosa labor persecutiva. Sé que no leerá esto, y por ello quizá me permita ciertas licencias que el pudor me impediría de otro modo. Sabes, porque te lo he dicho, que me alegro por ti, Yasira; aunque ello signifiquen miles de kilómetros de distancia. Por otro lado, el impenitente viajero Critian Ortas tiene toda la pinta de convertirse en sedentario por mor de la vida en concubinato, por lo que parece proyectar algo que le permita seguir en contacto con su itinerancia y con el mar. Además, en su agitada cabeza parece estar tomando forma, por fin, un proyecto literario. Sólo espero que no se le crucen otras historias y abandone estas, lo cual conociéndole sería todo un logro. Ánimo.

Quizá la alegría más especial de todas me la estén dando mi hermano Diego Medina Poveda y su poemario Las formas familiares, premiado en la edición 2010 de MalagaCrea. Supongo que tiene que ver con el hecho de que yo fuese instigador involuntario de ese puñado de versos basados en filmes de la Nouvelle Vague. El caso es que está teniendo un éxito de crítica considerable y una repercusión mediática importante. Por si fuera poco, su autor ultima ahora una antología de textos de bohemios españoles de principios del XX (de cuando la bohemia era bohemia, vaya). Bien por él.

Por supuesto, no me olvido de todos aquellos que están felices porque sí, y ya está, o de los que están felices y no cuentan por qué. Imagino que basta tener cerca a gente que quieres y que te hace sentir especial, disfrutar con la actividad diaria que realizas, ver crecer a tus hijos, comprar unas cortinas para el piso recién estrenado, correr con tu perro por la playa, verse más joven y delgada en el espejo, sentir que el chico de al lado de la columna, no mires ahora, pero no te quita ojo. Nada especial. También hay nadas especiales que os hacen felices. Lo de mi caso exige otro artículo.

martes, 23 de noviembre de 2010

REFLEXIONES DE BUENA MAÑANA

He descubierto (a decir verdad es algo que ya intuía, digamos que lo he constatado)que existe gente con tal capacidad de fabulación que repite mil veces la misma mentira hasta el punto de que esa mentira llega a sutituir en las mentes de los demás a la propia realidad. Se llaman periodistas.

* * *
- Vividos desde dentro,la mayoría de las veces aquellos adorados e intocados mundos carecen del atractivo de que los revestía el desconocimiento y el misterio. Y preferiríamos no haber sucumbido a sus encantos, y haber guardado para siempre la imagen fugaz de un destello de belleza ilusoria.
- ¿Por qué no lo dejó pasar, entonces?
- ¿Acaso usted habría podido?

* * *

Uno acaba dándose cuenta de que el paso del tiempo no consiste más que en eso, en conocer las propias limitaciones, descubrir los errores cometidos, parcelar los objetivos que te marcas y, en definitiva, dar por muertos ciertos sueños de la impetuosa juventud. Porque de lo contrario acabas convirtiéndote en un eterno derrotado, en un luchador incansable, acróbata permanente del más difícil todavía". Y eso es hermoso,pero no sano.

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL ORIGEN DE TODO

Debo decir, antes de nada, que yo siempre he sido un afrancesado. Cuando era pequeño, prefería (inconscientemente) a Dumas y sus mosqueteros antes que Stevenson y sus piratas. Más adelante, leía con delectación a los Baudelaire, Rimbaud, Corbiére o Verlaine, y Lord Byron me parecía un señorito con ínfulas de revolucionario. Por supuesto, Sartre se impondría a Bertrand Russell.

Lo que quiero decir es que el pueblo francés, más allá de mitomanías personales, me ha parecido atractivo y admirable en muchísimos aspectos, también los políticos y sociales. Me identifico más con Moratín, por poner un ejemplo, que con aquellos patriotas defensores del Dos de Mayo. ¿Qué es lo que estaban defendiendo? Pues sencillamente una sociedad inculta y analfabeta dominada por curas cerriles y propagandísticos que no dudaron en matar (violación del quinto mandamiento?) para conservar sus privilegios, como sin dudarlo un momento hicieron en la época franquista.

Los franceses son los inventores e ideólogos del modelo de sociedad moderna que hoy conocemos. Porque no dudaron en cortarle la cabeza a aquellos que se estaban aprovechando del trabajo de la mayoría en pos de la "Liberté, egalité, fraternité". Porque en el sesenta y ocho, cuando aquí Alfrendo Landa se dedicaba a perseguir suecas y el resto de España se sacudía la caspa con el "Lalala", allí estaban intentando cambiar el mundo pidiendo lo imposible. Porque hace unos años, cuando se la iban a meter doblada a los jóvenes con una reforma laboral indignante, salieron a la calle, quemaron contenedores, formaron barricadas y la liaron parda. Aquí, les recuerdo, organizábamos concentraciones masivas de macrobotellón.

Por eso no me sorprende la distinta respuesta que están teniendo las diferentes movilizaciones obreras en uno y otro país. Aquí nos dicen que van a subir la edad de jubilación a los 67 años, y el día de la huelga general aprovechamos para buscar un bar que haga "juerga". Allí, montón un cisco del copón, porque quieren subir ese mismo límite a 62 (aún más bajo que el vigente en España), cortan los transportes, frenan la actividad, se unen y reivindican. Luego es muy bonito que se beneficien los que no han luchado.

Lo que es por mí, olé los cojones de los gbachos. Y a ver si aprendemos

jueves, 14 de octubre de 2010

OTRO DIÁLOGO APÓCRIFO

- Con ciertas personas no puedes estar absolutamente seguro de nada. Ni para lo bueno ni para lo malo. Principalmente porque ni ellos mismos se entienden, con lo cual es particularmente difícil ser entendidos por los demás. A este hecho, ya de por sí insidioso, suele ir unido otro que complica aún más el conocimiento mutuo, y es que las personas a quienes me refiero son raramente empáticos, y de una suerte de iluminación que les hace pensar que nadie, si no son ellos mismos, está (ni podría remotamente estar) en posesión de la verdad.

- Hablas de modo extraño. Sobre todo si no eres capaz de incluirte en ese grupo.

- Puede, no digo que no. Sólo intento llamarte la atención sobre el hecho comunicativo. Sobre cómo no lo hacemos, realmente.

- Hay veces en que puede no hacer falta estar dentro de la cabeza de otra persona para saber cómo piensa, basta con adivinarla, con intuirla, y esa complicidad a veces existe entres seres que se conocen bien, que se asumen el uno al otro, así por ejemplo las parejas. De resultas que lo que yo propongo, finalmente,no es más que una invitación a salir del aislamiento e intentar conocer a los demás un poco mejor, saber más cómo piensan.

- De todos modos no pierdas de vista que somos personajes, que éste es un diálogo ficticio, y ese carácter fictivo de nuestras palabras nos permite casi cualquier cosa.

martes, 14 de septiembre de 2010

EPÍSTOLAS Y EPISTOLARIOS

Madrugar, de vez en cuando y según para qué cosas, puede significar recabar satisfacciones más allá del sempiterno y mentiroso (pues nacido de los resabios de la asquerosa moral juedocristiana que aún atenaza nuestro comportamiento otra cosa no podía ser) refrán relacionado con la ayuda divina. La dimensión o el alcance de esas satisfacciones son, recordarlo es una obviedad, de diversas magnitudes.

Hace unos días (cuatro o cinco días) me desayuné (es un decir) con la noticia de la publicación por parte de la editorial Galaxia Gutenberg del epistolario amoroso de Jorge Guillén, el más "cósmico" (y me encanta discutir sobre esto) de los poetas del 27, cuya destinataria era la que sería su esposa, la francesa Germaine Cahen. Tengo una debilidad histórica con las colecciones de cartas, donde creo que se descubren aspectos de la personalidad imposibles de rastrear en otros escritos, ni siquiera en las memorias o autobiografías; por una sencilla razón, y es que la epístola es, en principio, el único género que acaba siendo público por accidente, no cuenta desde su concepción con la vocación de lo eterno más allá de los ojos de la persona a quien está dedicada, la cual en muchas ocasiones habita tan dentro de nosotros que es la única a la que podemos dirigirnos desnudos sin temor a ser rechazados, sin más artificio que nuestra propia retórica personal,que al fin somos nosotros en origen, pues no hay disfraz posible para con quien queremos amar y demostrar toda nuestra pureza. Al escribir una carta renunciamos a ser quienes debería la apariencia anunciar, y sólo somos en la palabra y la memoria del lector, que construye su visión como si nuestro eco dibujase cada rasgo evocado por las letras. Decimos, y en tanto que lo hacemos acariciamos, movemos al recuerdo y, si se cumple por completo el objetivo, nos entregamos al dulce servicio de la necesidad, que no por lejana es incumplida. Si acaso, mal menor, más deseada.

Hay otro tipo de cartas, también personales, pero de otro tipo, más amicales. Yo he recibido hoy una de esas, desde Sevilla, que pasará a engrosar la cada vez más llena pared que hace falsamente cosmopolita mi dormitorio, con las postales de los viajes de mis amigos.

Pero hay colecciones de escritos que encierran toda la historia de amor que no cabría, por mucho que se apretase, en el repertorio de besos dados. Ni siquiera incluyendo los que no se dieron.

sábado, 4 de septiembre de 2010

QUÉ QUIEREN ELLAS

SUEJETO 1: Para conquistar a una mujer, lo principal es saber escucharla. Eso la hace sentir única, especial. De esta manera le haces ver que te importan sus problemas, que te preocupas con ella de sus cosas, que no estás a su lado simplemente para lo que realmente estás. Y créeme, no hay nada que aburra más a una mujer que un tío que sólo sabe hablar, y hablar, y hablar sin parar. Entonces ella piensa que la tratas como a un mueble.

SUJETO 2: Pues yo creo que a las mujeres lo que verdaderamente les gusta es que las hagan reír. Ellas quieren divertirse, tienen suficientes problemas a lo largo del día, en su existencia cotidiana, para que el rato que dedican a su pareja se lo pasen escuchando penas y quejas. Si eres capaz de entretenerla y arrancarle una sonrisa, tienes mucho ganado. Créeme, el rollito de víctima lastimera y atormentada no funciona; lo último que quieren las mujeres es que las tomen por psicólogas.

SUJETO 3: Mirad, las chicas quieren, por encima de todo, que se las trate bien, que se las respete, y que se las quiera. Esfuérzate en demostrarle que ella es lo más importante para ti, desvívete por conseguir que se sienta realmente amada cada día, hazle ver que el sol para ti sale con ella y que de noche velas pensando en vuestra vida juntos, y que si no existiera tendrías que inventártela. Si consigues interiorizarla tanto como el oxígeno que te corre por la sangre ella verá que eres su hombre.

SUJETO 4: No, no no. Las tías lo que quieren es que pases de ellas, no que seas su perrito faldero. Hazle ver que no te importa, que hay muchos más peces en el mar y más tías que ollas y más tetas que pollas. Entonces ella se encelará y será la que ande detrás tuyo. Cuanto más pases, más te buscará; cuántas más putadas le hagas, más te querrá. Es una especie de sentimiento de orgullo o de triunfo, no sé. Lo que está claro es que no quieren que las agobies con historias de amor eterno ni memeces de ese tipo. Así lo llevas claro.

SUJETO 5: Está comprobado por la ciencia que las mujeres buscan en sus parejas un reflejo del hombre más importante de sus vidas: el padre. El complejo de Electra no sólo tiende a sustituir a la madre, sobre todo a adorar al padre, que simboliza además de la fertilidad la protección que toda mujer necesita atávicamente. Es difícl, pero cuantos más rasgos inspirados en la figura paterna descubra la mujer en su hombre, más posibilidades habrá de que la relación funcione.

SUJETO 6: Pude ser, pero si quieres que una piba esté por ti, lo que tienes que hacer es comerle bien el coño y follártela como no se la ha follado nadie. Mucho que si esto, mucho que si lo otro, pero lo único que realmente funciona es tenerla bien surtida de polvos. Olvídate de tonterías, lo demás se puede arreglar, pero si la cama no funciona, nada funciona. Las mujeres son animales racionales, pero animales, y todo el año en celo, créeme.

UNA CHICA QUE PASA POR ALLÍ: Tantos años y seguís sin tener ni idea!!!

lunes, 30 de agosto de 2010

¿NOS HACEMOS UN CINE?

Lo primero que publiqué con mi nombre y apellidos fue una reseña cinematográfica. Antes siquiera de tener la competencia literaria suficiente para opinar sobre libros, y antes por supuesto de superar esa oscura barrera del pudor que impide mostrar a los demás los frutos de tus desvelos creadores,sí que creía estar capacitado para hablar (escribir) sobre una de mis primeras pasiones, el cine.

Nunca pensé en ser actor, carezco de los atributos necesarios para ello (salta a la vista); tampoco en dirigir, y a esto no me pregunten por qué. Pero desde los doce o trece años disfrutaba como un enano (lo que era) con las películas del cine clásico que, se suponía, eran difíciles de comprender para alguien de mi edad. Por el contrario yo las analizaba, leía lo que podía sobre ellas, me interesaba por las curiosidades del rodaje, filmografías de los participantes, premios recibidos... Lo disfrutaba, en suma.

Guardaba una especial relación con el rito de ir a las salas. Casi siempre lo hacía solo, únicamente me dejaba acompañar cuando era estrictamente necesario por una chica, nunca por amigos ruidosos y engullidores de refrescos y palomitas. Me molesta aún que la gente se pase la película hablando o casi peor, cuchicheando y bisbiseando como si nadie les escuchase, con la insoportable impunidad que les otorga la falta de luz, que no el silencio.

En algún momento el cine se me ofreció incluso como materia poética, me imagino que intentaba emular a otros que lo hicieron con mucha más fortuna que yo (inmejorable el libro de Diego Medina Poveda, Celuloide de sombra, premiado este año en MalagaCrea), sugestionado también por mis visitas a ese templo que es la Filmoteca Nacional en la época en que vivía en Madrid.

Y lo cierto es que pienso en ello ahora, porque hace nueve meses que no voy al cine, y la última vez fue tan importante la película como lo demás. No sé si volveré pronto porque, a decir verdad, la oferta es sencillamente desoladora, y para citas románticas se me ocurren sitios mejores. Pero desde luego que si lo hago tendré presente que estoy regresando a una parte insustituible de mi educación sentimental.